En el marco de su 16.º aniversario de servicio presbiteral, el P. Álvaro Rocabado, SDB, párroco de María Auxiliadora, compartió en “Voces de Fe – Testimonios que inspiran” algunos pasajes de su historia personal y vocacional, así como el significado de ser salesiano y el mensaje que hoy dirigiría Don Bosco a los jóvenes.
Celebrar 16 años de ministerio sacerdotal es también volver la mirada hacia el camino recorrido. En el caso del P. Álvaro Rocabado, SDB, ese camino no comenzó de manera inmediata ni estuvo exento de interrogantes. Su historia habla de búsqueda, discernimiento, servicio y, finalmente, de una decisión radical de entregar la vida al Señor.
En una entrevista realizada desde la Parroquia María Auxiliadora, el sacerdote salesiano abrió un espacio para compartir no solamente su experiencia pastoral actual, sino también aquellos momentos que fueron dando forma a su vocación.
Un primer año en una parroquia dinámica
Al referirse a su experiencia como párroco de María Auxiliadora, el P. Álvaro destacó especialmente el dinamismo pastoral de la comunidad.
Desde el momento en que recibió la noticia de que sería párroco, señaló que ya podía imaginarse el escenario que encontraría, particularmente por la intensa vida pastoral que caracteriza a esta comunidad y al ambiente salesiano. Actualmente se siente contento y, sobre todo, disponible para escuchar las sugerencias que puedan surgir en la vida de la parroquia.
Este espíritu de disponibilidad expresa también una forma de entender el ministerio sacerdotal: estar presente, escuchar y caminar junto a la comunidad.
Una vocación que fue madurando con los años
Uno de los momentos más significativos de la entrevista se produce cuando el P. Álvaro recuerda cómo nació su vocación.
A diferencia de quienes ingresan muy jóvenes a la vida religiosa, él comenzó este camino a los 26 años, después de haber realizado estudios universitarios. Sin embargo, el ambiente salesiano ya formaba parte de su historia desde mucho antes, pues toda su formación escolar se desarrolló en un colegio salesiano.
Fue precisamente en ese contexto donde comenzó a surgir el deseo de ser salesiano y de entregar su vida al Señor.
Pero la decisión no fue automática.
El propio sacerdote reconoce que atravesó momentos de crisis y de dudas, especialmente durante su etapa universitaria. Fue también en esos años cuando comenzó a descubrir con mayor claridad su vocación de servicio.
De la dirigencia universitaria a la vida religiosa
Su historia vocacional tiene además un aspecto que él mismo reconoce como inesperado.
Antes de ingresar a la vida religiosa, el P. Álvaro tuvo una participación activa en la vida política universitaria. Durante buena parte de su carrera estuvo involucrado en la dirigencia de centros estudiantiles y universitarios.
Al mirar ese recorrido desde el presente, encuentra una explicación sencilla y profundamente creyente:
“Son los caminos de Dios”.
Terminados sus estudios y encontrándose ya en el mundo laboral, llegó el momento decisivo.
Según recuerda, tomó entonces “la gran decisión de dejarlo todo y seguir al Señor radicalmente”.
Esa elección marcaría el comienzo de una nueva etapa que, años después, lo llevaría al sacerdocio y al servicio pastoral que hoy continúa ejerciendo.
Administrar también “las cosas de Dios”
Antes de su vida religiosa, el P. Álvaro estudió Administración de Empresas, una formación que posteriormente encontró un lugar concreto dentro de su propia misión.
Durante la entrevista explica que esos estudios le enseñaron a trabajar de manera ordenada y sistemática, además de proporcionarle herramientas para la administración de personas y recursos.
Pero su reflexión adquiere otro sentido cuando expresa que posteriormente tomó la decisión de dedicar esas capacidades a “administrar realmente las cosas de Dios”.
De esta manera, aquello que aprendió antes de iniciar la vida religiosa no quedó separado de su vocación, sino que pasó a formar parte de las herramientas que hoy pone al servicio de la misión.
“He sido formado por los salesianos desde chiquito”
Hablar de la vocación del P. Álvaro implica necesariamente hablar de Don Bosco y de la Congregación Salesiana.
Su vínculo con los salesianos comenzó desde la infancia. Ingresó a un colegio salesiano aproximadamente a los cuatro años y creció conociendo de cerca este ambiente junto a sus hermanos.
Los salesianos, recuerda, nunca fueron personas ajenas a su vida cristiana, sino figuras cercanas y de confianza.
Por eso, cuando habla de su identidad religiosa, reconoce que toda su historia estuvo vinculada a ese carisma:
“He sido formado por los salesianos desde chiquito”.
Incluso señala que nunca llegó a imaginarse formando parte de otra congregación religiosa, precisamente porque la espiritualidad salesiana había acompañado toda su vida.
Un mensaje para los jóvenes: “Que se dejen amar por Dios”
Hacia el final de la entrevista surge una pregunta especialmente significativa: ¿qué les diría Don Bosco a los jóvenes de nuestro tiempo?
La respuesta del P. Álvaro resume buena parte de su propia experiencia de fe:
“Que se dejen amar por Dios”.
Para él, Dios debe permanecer en el centro de la vida. Recuerda que en Don Bosco, Jesucristo ocupaba siempre ese lugar central y que desde esa relación con Dios pudo comprender y dar sentido a su propia vocación.
También evoca el sueño de los nueve años de Don Bosco, acontecimiento que marcó profundamente la vida del santo y que se convirtió en una referencia fundamental para comprender la misión que posteriormente desarrollaría entre los jóvenes.
Dieciséis años de un “sí” que continúa
Hoy, al celebrar 16 años de servicio presbiteral, la historia del P. Álvaro permite comprender que una vocación no siempre se descubre de una sola vez.
En su camino hubo educación salesiana, universidad, participación estudiantil, trabajo profesional, dudas, búsqueda, discernimiento y finalmente una decisión: dejarlo todo para seguir al Señor.
Años después, ese “sí” continúa expresándose en la celebración de los sacramentos, la conducción pastoral, el acompañamiento de las comunidades y, actualmente, en su servicio como párroco de María Auxiliadora.
Su testimonio recuerda también que Dios puede servirse de cada etapa de la vida para preparar una misión: de los estudios, de las experiencias profesionales, de las dudas e incluso de los caminos que en un primer momento parecen alejados de una vocación religiosa.
En este aniversario, la comunidad parroquial se une en acción de gracias por la vida y el ministerio del P. Álvaro Rocabado, SDB, pidiendo al Señor que continúe acompañándolo y fortaleciendo su vocación.
Que María Auxiliadora siga guiando su ministerio y que, siguiendo el ejemplo de San Juan Bosco, pueda continuar haciendo de su sacerdocio una presencia cercana al servicio de los jóvenes, las familias y toda la comunidad.
¡Feliz 16.º aniversario de servicio presbiteral, P. Álvaro!
La entrevista forma parte del espacio “Voces de Fe”, una iniciativa que busca conocer, a través de sus propios protagonistas, historias de vocación, servicio y fe que forman parte de la vida de nuestra comunidad.
