La reflexion , a cargo del Sdb Damaso Nina

La discreción de María es una pedagogía divina: actúa desde el silencio para hacer brillar a su Hijo y no a sí misma. En nuestro carisma, la discreción significa que no buscamos lo extravagante ni lo llamativo. No nos caracterizamos por gestos exagerados, gritos o manifestaciones externas. Nuestra espiritualidad se expresa en lo sencillo, en lo que pasa desapercibido, pero con profundidad.

Además, cualquier proyecto o misión debería encomendarse en fechas marianas, especialmente el 24 de mayo o el 24 de cada mes, siguiendo la tradición de Don Bosco.

Lo sencillo
No buscamos lo extravagante ni lo llamativo
Lo profundo
Gestos auténticos con verdadero significado
Lo desapercibido
Acciones que pasan sin buscar reconocimiento

Nuestra espiritualidad
Nuestra fe se expresa en lo cotidiano, en lo que pasa desapercibido pero con profunda autenticidad.

La capilla: nuestro lugar de encuentro
La capilla es el corazón de nuestra comunidad
El lugar privilegiado donde nos encontramos con Dios
Un espacio de paz y oración
Donde el silencio nos prepara para escuchar

Entrar a saludar a María en la gruta o en la capilla es un gesto discreto que refleja una profunda devoción.
Este saludo cotidiano es como el gesto de un hijo que saluda a su madre en casa: sencillo, natural y lleno de amo

La Inmaculada Concepción encarna la pureza de la vocación. Para la familia salesiana, esto significa mantener la identidad original del carisma, sin mezclarse con espiritualidades ajenas.

María nos conduce siempre a Cristo. Nuestra devoción mariana no es idolatría, sino camino seguro hacia Jesús. El “aquí estoy” de María nos enseña disponibilidad total a la voluntad de Dios, incluso cuando las personas o circunstancias no son fáciles.

Actitudes fundamentales inspiradas en María:
1. Escucha: abrir el corazón para acoger lo que los demás expresan.
2. Docilidad: dejar que el Espíritu Santo moldee nuestras ideas y proyectos.
3. Colaboración: trabajar unidos, evitando divisiones y protagonismos individuales.
La familia salesiana está llamada a la corresponsabilidad. No se trata de que cada grupo actúe por su cuenta, sino de discernir juntos lo que Dios pide en cada lugar y misión.

¿Qué lugar ocupa María Auxiliadora en mi vida espiritual cotidiana?
¿Cuáles son mis resistencias a escuchar y confiar en ella?
Entre las actitudes de María (escucha, docilidad, colaboración), ¿cuál me desafía más hoy?