Homilía: Solemnidad de la Madre de Dios
Introducción
Hoy, en la solemnidad de la Madre de Dios, comenzamos un nuevo año con una de las advocaciones más hermosas e importantes: María, la Madre de Dios. Este es un momento para reflexionar sobre quién es María y el gran misterio que representa en nuestra fe.
María: Madre de Dios Encarnado
María es la Madre de Dios hecho carne. Jesús, nuestro Salvador, es Dios mismo. Esta realidad nos invita a contemplar la grandeza de María como una mujer elegida y privilegiada por Dios para dar a luz a su Hijo.
La Elección y Privilegio de María
María no es solo una mujer común; es la Inmaculada, la Bienaventurada, la privilegiada y la bendecida. Ella tuvo el coraje y la fe para decir «sí» al llamado de Dios. Su disposición a seguir el proyecto divino es un ejemplo para todos nosotros.
Reflexión Final
Al iniciar este nuevo año, pidamos a la Madre de Dios que nos guíe y nos ayude a vivir con la misma fe y valentía. Que su ejemplo nos inspire a seguir el camino que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.
Conclusión
Celebrar a la Madre de Dios es reconocer su papel fundamental en la historia de la salvación y en nuestras vidas. Que este año nuevo esté lleno de bendiciones y que, con la intercesión de María, podamos acercarnos más a su Hijo, Jesús.