Reflexión
San Lucas 2, 36-40:
En el templo
1) Profetiza: Hoy me pongo a pensar en cuántas “Anas” pasaron por nuestros caminos, esas personas de fe que nos llenaron el corazón y nos orientaron en las cosas de Dios. Es esa abuela o abuelo o esa persona que simplemente te mostraba un rostro de Dios. Me pongo a pensar en el papa Juan Pablo II, quien contaba que lo que lo motivaba a la oración era ver a su papá que todas las noches se arrodillaba a rezar el rosario antes de dormir. Son esos gestos y esas actitudes que hacen que una persona sea descubierta como persona de Dios.
Me viene a la cabeza un sacerdote que me orientó mucho en la vida y también en mi vocación, un sacerdote enfermo que hasta lo tenía que ayudar muchas veces a cortar la comida para que coma. Me agradecía en todo momento y me decía: “Te lo pago hablándote de Dios”. Gracias, a esas personas que nos muestran a Dios.
2) Ayunos: La oración es importante y el mantener la oración en tu vida es esencial, incluso ofreciendo cosas a Dios. Ayunar es un gesto, más que una norma. Es por ello que el ayuno es tomado como un gesto de amor, más que de mortificación ,porque es parte de mi orar. La oración no tan solo está marcada en repetir oraciones, sino en gestos y actitudes. Orar es como el latir del corazón.
3) Creciendo: La vida es un proceso y la clave es crecer en la fe, momento a momento y minuto a minuto. No dejes de buscar cada momento para ver en qué crecer y en qué fortalecerte. La fortaleza de la vida no se genera por vitaminas o medicamentos, sino por enfrentar los desafíos y saber comprender lo aprendido, para no volver a cometer el mismo error.
©A quien corresponda